Me gustan los días grises y fríos
porque el sol no distrae a las pupilas,
y es entonces,
cuando uno comienza a mirar lo que tiene adentro
fuera de mariposas en las entrañas
dolencias en los pulmones
y caramelos en la lengua.
Uno se da cuenta,
que dentro, la sangre también forma nubes
que coagulan como una nata espesa
y desbordan recuerdos pasados
y presentes recordados,
el tiempo, entonces, aparece como lo que es...
una ilusión efímera,
sencilla e inocente,
como una historia para niños,
y para todo aquel que cree que la existencia
es perpetua.
Me gustan los días grises, nebulosos, nublados,
sin luz y sin ternura,sin pretextos,
sin más que sólo lluvia y añoranzas,
con un tono que hace todo mas rudo, menos abstracto,
incluso la felicidad,
que aparece tan cruda, tan real,
que se disfruta deliciosa y dolorosamente,
como la lluvia que lastima la piel,
reanimandola a cada contacto.
URSULA LOPEZ (Sandunga)
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