Pequeñas son las aves
para cruzar el cielo
y sin embargo lo hacen.
Y en ésta isla aprendí
todo lo que hay que olvidar
para volverse loco
empezar a vivir y soñar.
A veces suspiro
ya no hay nada qué pensar
nada por hacer
sólo espero
¡desespero
y estallo!
Luego vuelvo a la cordura
o a la realidad locura-irrealidad
irrealidad-cordura, realidad-locura.
Todos los días sucede lo mismo
y después ya nada.
Si yo fuera como las aves
no sólo navegaría los cielos
cruzaría los mares y las tierras
pero jamás me quedaría
a llorar en ésta isla.
JESUS ZARAZUA RANGEL
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