Subí a la azotea de mi tiempo,
para observar el panorama de los minutos
que paso contemplando la silueta de tu cuerpo,
que sin más, se convierten en horas de suspiros mágicos
que buscan la fórmula para llegar hasta ti.
Estando aquí me golpea el mismo aire
que juega con tu cabello cuando le das libertad,
y que trae consigo un pequeño instante de tu compañía.
Aquí me siento tan lejos de tus respiros,
pero puedo sentir tu calor susurrándome al oído
la bitácora de tus días.
Que mas lejos se ven esperando su turno
para ser cómplices de mi deseo por ti.
Y ese ¡si ese! que esta antes del sábado
está planeado conmigo
como entrar con alevosía hasta tu cama.
Desde aquí se puede ver la inmensidad
que me separa de tu espacio,
aunque espero algún día mudarme a tu armario
para vestirte de mi cada mañana que me digas
“-Que tengas un buen día “
sin saber que yo comienzo llevando del brazo
la idea de sentirte conmigo a cada paso.
Si me asomo un poco mas se alcanzan a ver los meses,
que luchan por seguir siendo mas y mas,
arrastrando sus recuerdos
para ser participes de este tiempo de mi propiedad,
para seguir buscando una utopía junto a ti,
en donde me robes la voz cuando comience a tejer un verso.
Y enseguida me pagues con un beso
que provocara que te regale una canción y al terminar,
llorando me digas que quieres escribir tu historia
con un prologo compartido para dos.
Y lo tibio de tus lágrimas abrirá el camino hacia una risa
que vendrá acompañada con abrazo y perseguidos con un beso
que apagara la luz de la habitación
y nos quedemos a oscuras mirando el reloj.
LUIS TOVAR
muy bueno luis
ResponderEliminarse publicara el 25 de abril 2011 en Pueblo Chico.
ResponderEliminarCLEO
MI JARDIN
ResponderEliminarSoy un vergel desierto, en calma,
cubierto de esencias y sabores,
que aguarda a un seductor
para prodigarle sus amores.
Sus raíces hurgarán mi jardín
las flores solo serán capullos,
esperando que el sol las excite
para gozarse con sus arrullos.
Los deseos harán un concierto,
de ansiedad, pasión y suspiros,
brotará un manantial ardiente
y la luz salpicará los céfiros.
Es una dulce armonía cada nota
en el vaivén del néctar que emana
del punto exacto, inspiración divina
en esa almendra de mi manzana.
CLEO GORDOA