Verdes e inmensos son los recuerdos del ayer
mojados por las nubes que flaquean
y caen en la constante lucha,
Un corazón distante y mi pupila dilatada por un mal golpe,
hacedor de tu clemencia, caridad de tus palabras...
Razones opuestas, enemigas y amigas...
complices, a la par
del agua zarca y de los silencios
que propiciaron los insectos esa noche,
Estrellas de luz, liberando rayos
para acariciar una faz imperfecta y grosera...
Tus uñas han rasgado mi fe, y surcido mis miedos...
SAUL MONTEJANO
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